TIZIANO TERZANI: YIN E YANG, LA ARMONIA DE LOS OPUESTOS.

Este es un gran concepto que la cultura occidental se ha olvidado.

Que todo es uno.

Esta idea de la dicotomía es profundamente errónea.
No es nada mejor que un gran símbolo asiático, en este caso el chino, el Yin y el Yang, representa como la vida, el universo es la armonía de los opuestos.
Porque no hay agua sin fuego.

No hay femenino sin masculino.
No hay noche sin un día.
No hay sol sin luna.
No hay bien sin mal.

Este símbolo de Yin y Yang es perfecto. Debido a que el negro y el blanco se abrazan, dentro del negro hay un punto de blanco dentro del blanco hay un punto de negro.

Piense en un asunto del cual nunca reflexionamos. Nosotros que buscamos siempre el placer de alguna manera, no hay placer sin sufrimiento y no hay sufrimiento sin placer.
Solo cuando comprendas esto disfrutarás el placer y aceptarás el sufrimiento.
No aceptamos que nuestra vida tenga sufrimiento, no la aceptamos, no nos gusta.
Así que es un medicamento contra esto, inyecciones contra esa, drogas, alegrías efímeras, para ocultar la verdad de que hay sufrimiento al lado del placer.

Cuando me di cuenta de todo esto, me di cuenta de que era absolutamente inútil continuar, en un cierto momento dije lo suficiente como para no saber más de todo esto porque la cura que entendí es otra.

No es la cura, es la “curación” que busco. Y la curación es la reconstitución del equilibrio. Claramente el equilibrio se había roto.

Los médicos traducen el sistema inmunológico, le informan acerca de los genes, pero siempre le dicen algo que llega a una puerta: para abrir la llave, en otra habitación hay otra puerta con otra llave. Siempre hay otra explicación porque falta la última explicación, porque esta es la belleza de nuestro ser humano.

Luego, hay un punto en el que debemos reconocer que existe un misterio que nunca entenderemos, aceptaremos el misterio y participaremos en el misterio sin pretender revelarlo. De la misma manera, no busques una cura, sino que busques la curación.

Por eso era importante para mí entender esto, que el fin de mi vida, era restaurar la armonía.  Armonía con lo que te rodea, con las personas que cuido, y con esto me preparo para el último paso en la vida que es la muerte. Sin angustia, sin pretensiones, encontraré una cura.

Hace unos días, esta maravillosa mujer, que es mi esposa, que aceptó mi condición y la vive con una gran participación com-pasiva, me dijo: si alguien nos llama y dice que se descubrió una píldora que te hace vivir otro 5 años, lo tomarías? No, no quiero vivir otros 5 años, pero ¿por qué? ¿Para rehacer las mismas cosas que ya he hecho? Para repetir, para volver a hacer llamadas telefónicas, ya lo he hecho.
Como te dije, tengo más curiosidad por morir, solo lamento no poder escribirlo, pero de lo contrario no me molesta porque creo que de alguna manera he tenido mucha suerte, disfruto cada día como si fuera otro día y siento que estoy en armonía. Encontré el equilibrio, entonces el sistema inmunológico haga lo que le da la gana.

¡Estoy en paz!

Es una gran oportunidad para repensar todo. Se que hay un dolor espantoso, que hay angustia, ya sabes, si esto me hubiese sucedido cuando tenía 30 años con mis hijos pequeños, y una familia aún por configurar, tal vez no me hubiera tomado eso en manera tan sonriente, ahora tengo 66 años, ¿qué más quiero?
En frente de una bifurcación en un camino que baja y otro que sube, siempre tome el que sube.

Siempre te encontrarás mejor.

 

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